La mayor parte del trabajo en econometría y estadística se realiza suponiendo que el investigador tiene un modelo teórico que es “verdadero”. Sin embargo, “pensar que podemos construir un modelo donde todas las variables relevantes están incluidas, y que las relaciones funcionales que hay entre ellas están correctamente especificadas, no es solamente una creencia sin sustento, sino que es una creencia imposible de sustentar”, indica Syll.

onthe useY es que “las teorías con las que trabajamos cuando construimos nuestros modelos de regresión son insuficientes. No importa qué estudiemos, siempre habrán variables faltantes, y no podemos saber la forma correcta para especificar funcionalmente las relaciones entre las variables”.

Por tanto, todos los modelos econométricos construidos son falibles. “Siempre hay una lista interminable de posibles variables a incluir, e infinitas posibles formas de especificar las relaciones entre ellas. Así que cada econometrista presenta su propia especificación y estimaciones de parámetros. El Santo Grial de la econometría de valores paramétricos consistentes y estables no es nada más que un sueño”, sentencia el experto.

Esto se debe a que las condiciones teóricas que se deben cumplir para que la econometría funcione, no se cumplen ni de lejos en la realidad.

Según explica Syll, la econometría es básicamente un método deductivo: dados ciertos supuestos, produce inferencias deductivas. “El problema es que nunca sabemos completamente cuándo esos supuestos son correctos. Las conclusiones solo pueden ser tan válidas como las premisas, y eso se aplica también en la econometría”.

Alejandro Zegada/El País